Kaishi Travel: el latido de La Guajira en clave VIP
La Guajira está viva. Es una tierra que tiene pulso y se funde, en un solo torrente, con el pueblo ancestral que la habita. No es cosa que pueda verse a simple vista. Hay que estar en el lugar correcto y siempre acompañarse de los expertos.
La aventura comienza muy temprano, cuando el sol apenas despunta en el horizonte. El recuerdo de una excepcional noche estrellada da paso a una nueva promesa: experimentar de primera mano una jornada de pesca con la comunidad wayuu. Los viajeros se embarcan, sienten la tibieza del mar, se dejan cautivar por una cotidianidad tan ajena como fascinante. De las nasas brotan las langostas y algún pargo, quizás, termina como botín de la jornada. Charlan, preguntan, ríen.
A eso de las 10 de la mañana regresan a la ranchería. Algunos van directo a los chinchorros; otros se inmiscuyen en la cocina y atienden, de primera mano, el proceso de preparación de los alimentos. Otros, incluso, reciben una lección rápida y ponen a prueba sus dotes culinarios. Alguno, probablemente, presumirá que preparó y comió la misma langosta que sacó del mar esa mañana. Será, sin duda, un recuerdo memorable. Son cuadros probables de un tour de pesca artesanal con Kaishi Travel; una de las tantas especializaciones que el reconocido operador local y DMC ha desarrollado en 24 años de trayectoria.




¿Qué pasa después? Esa noche las estrellas regresan, pero esta vez con narradores orales que explican la cultura wayuu y las historias míticas que los unen como un pueblo único e irrepetible del Caribe. Y así, luego de comerse un buen pargo o chivo asado —y un par de chirrinches digestivos si es el caso— dormirán en camas sencillas, pero cómodas, con la brisa marina como compañía. Si esto no es lujo ¿Qué más puede serlo? Es una de las convicciones de Andrés Delgado, fundador y gerente de Kaishi Travel, un operador que, en cierta medida, está moldeando una nueva medida del lujo con los elementos que le da el territorio.
“Toda la vida Kaishi ha trabajado para un target elevado de clientes, viajeros que quieren conocer algo diferente y no solo buscan un hotel con aire acondicionado. Porque lujo también es ver las aves, ver el zorro gris, el cardenal, escuchar mitos y leyendas, ver millones de estrellas. Este no es un turismo cinco estrellas, es un turismo de millones de estrellas”, apunta.
En La Guajira, la experiencia no se improvisa

Puede aplicar para cualquier dimensión de la vida, pero especialmente para este destino. Los inicios de Kaishi Travel, de hecho, responden un poco a esta particularidad: darles la garantía a las agencias del país que los servicios contratados en el destino se iban a prestar en los términos y condiciones pactadas. Fue un trabajo de confianza y larga data —“siendo siempre franco, siendo real”, apunta Delgado— y, sobre todo, mostrándoles a las comunidades, con acciones contundentes, que el turismo es, ante todo, un hecho económico.
Delgado lo repite una y otra vez: el objetivo es que las familias wayuu se conviertan en microempresarios, en dueños de su producto; Kaishi no es otra cosa que el puente que los conecta con los viajeros de Colombia y el mundo. Así se garantiza una experiencia memorable, auténtica y segura en el territorio. Y no es, por supuesto trabajo de un día. “A La Guajira hay que venir con una agencia local reconocida, porque es garantía de que todo se hace con el mayor respeto hacia la comunidad, de la mano de ella, sin alterar los ecosistemas, conociendo los límites hasta donde se puede llegar”, explica.
“Hay que saber vender el producto Guajira”



En el comienzo, La Alta Guajira era un asunto más de aventureros que dormían chinchorros o, eventualmente, al aire libre. Hoy, la situación es diferente. A medida que el turismo se consolidó, surgieron posadas y restaurantes que entregan un nuevo nivel de experiencia a los viajeros. El territorio, por supuesto, tiene sus particularidades. Hay agua, pero es un imperativo ético ahorrarla, aunque esto aplica, en realidad, para cualquier lugar del mundo. “Hay que saber vender el producto Guajira; hay que ser muy sinceros y decirles a las personas lo que van a vivir y conocer”, explica Delgado.
Lo que se van a encontrar, por supuesto, no es aire acondicionado en la habitación, pero sí una curaduría de experiencias que Kaishi ha desarrollado de la mano de las comunidades. Ya sea en los exuberantes Montes de Oca, en la ruta vallenata en el sur, en la insólita geografía del Parque Nacional Natural La Macuira —una de las joyas del departamento—, en Dibulla, en Camarones con sus flamencos, en la Maicao musulmana con su imponente mezquita o en la ruta de la sal de Manaure, entre otros, los viajeros podrán disfrutar de un viaje tan auténtico como VIP, a bordo de cómodas camionetas 4×4, en donde el aire acondicionado sí es una posibilidad.
Finalmente, en los últimos años Kaishi Travel ha evolucionado de operador local a DMC de Colombia. En su portafolio se ofrecen destinos como Santa Marta, Ciudad Perdida, Santa Marta, Cartagena, Mompox, Guainía, Guaviare, Amazonas, Nuquí, Bahía Solano, Nariño, Villa de Leyva, los Santanderes, “siempre con operadores locales en cada región”, aclara Delgado, tal cual lo es Kaishi en La Guajira.