El deporte mueve las pasiones de millones de personas en todo el mundo y su influencia es tan poderosa que, hoy en día, el turismo deportivo se ha convertido en un importante impulsor de la economía en numerosos países.
Viajar para asistir a una Copa Mundial de Fútbol o para deslumbrarse con la magnitud de unos Juegos Olímpicos es, para muchas personas, una de las mejores formas de disfrutar sus vacaciones o incluso, un sueño por cumplir. Sin embargo, el turismo deportivo ha evolucionado y se ha diversificado de tal manera que cada vez más personas dejan de ser solo espectadoras para convertirse en protagonistas, al comprar tiquetes y tomar un avión con el objetivo de participar directamente en una competencia.
Actualmente, este segmento del turismo no solo dinamiza la economía, sino que también impulsa el desarrollo de infraestructura, promueve la cultura local y fomenta la creación de comunidad en distintos rincones del planeta. De acuerdo con datos de la firma de consultoría Fortune Business Insights, se proyecta que este mercado crezca de 707,29 mil millones de dólares en 2025 a 2,089,58 mil millones de dólares en 2032.
Los grandes impulsores del turismo deportivo

El turismo deportivo puede dividirse en tres grandes modalidades: los viajes para asistir a eventos de alto perfil como el Tour de Francia, Wimbledon o un partido de la NBA; el turismo deportivo activo, enfocado en los viajeros que participan maratones, carreras ciclísticas u otras competencias; y, por último, el turismo que apela a la nostalgia y que incluye visitas a estadios históricos, museos o salones de la fama.
Uno de los principales impulsores de este segmento es el creciente número de torneos deportivos a nivel mundial. Eventos como un Gran Premio de Fórmula 1 o Roland Garros, entre muchos otros, atraen a turistas nacionales e internacionales que disfrutan tanto del espectáculo como de la experiencia de viajar.
A esto se suma el papel de las redes sociales como plataformas clave de promoción. Aplicaciones como Instagram o TikTok permiten a organizaciones deportivas, equipos o atletas conectar con audiencias globales, motivando de esta forma a los usuarios a visitar estadios, inscribirse en competiciones o viajar para vivir de cerca sus deportes favoritos.
Otro factor relevante son las dimensiones emocionales y sociales que influyen en el turismo deportivo. Según la consultora especializada en viajes y lujo Kleber Group, en Estados Unidos el 44 % de los aficionados viaja con su familia, priorizando la experiencia compartida más allá del evento en sí, mientras que los viajeros japoneses valoran especialmente la posibilidad de conocer a los atletas y los mexicanos se enfocan en explorar el destino.
Los millennials y su papel clave

Y si se habla de grandes impulsores del auge del turismo deportivo, los millennials hoy pueden ser elegidos como unos de los jugadores más importantes dentro de la cancha. Este grupo generacional destina una parte significativa de su presupuesto a viajes vinculados con el deporte, desde vuelos e inscripciones hasta implementos deportivos.
De acuerdo con el Informe de Tendencias 2026 de Hilton, cerca del 67 % de los millennials ha planeado viajes para asistir a eventos relacionados con sus intereses, incluidos los deportivos. Asimismo, una encuesta de la agencia Priceline señala que, en Estados Unidos, este grupo tiene un 80 % más de probabilidades de planificar vacaciones para practicar tenis frente al promedio de viajeros.
Todo indica que el turismo deportivo atraviesa un momento inmejorable y que su crecimiento difícilmente se detendrá, pues seguirá impulsado por viajeros cada vez más activos y emocionalmente más conectados con sus disciplinas favoritas.




