Un informe de OBS Business School identifica las tendencias que marcan los viajes en 2026, con una creciente preferencia por destinos menos masificados, naturaleza y experiencias personalizadas.
El turismo mundial sigue creciendo, pero los viajeros están cambiando la forma en que eligen sus destinos y experiencias. Más que acumular lugares visitados, la tendencia apunta hacia viajes con propósito, entornos menos concurridos y propuestas capaces de responder a necesidades de descanso, bienestar o conexión personal.
Un informe de OBS Business School, que recopiló y analizó estudios de organizaciones internacionales, empresas turísticas y asociaciones del sector, identificó doce tendencias que marcarán la industria durante 2026. Entre ellas sobresalen la búsqueda de destinos alternativos, el auge del turismo rural, la preferencia por experiencias personalizadas y el interés por actividades vinculadas a la naturaleza y la cultura.
La transformación responde a una combinación de factores que incluye el impacto del cambio climático, el rechazo a la masificación, la fatiga provocada por el exceso de opciones y una creciente demanda de experiencias consideradas auténticas y significativas.
El clima y la masificación cambian el mapa turístico

Uno de los hallazgos del informe es que el clima se está convirtiendo en un criterio cada vez más relevante para elegir un destino. Las altas temperaturas registradas en algunos mercados turísticos tradicionales están impulsando la búsqueda de lugares más frescos, dando origen a fenómenos como las denominadas “coolcations” o vacaciones en climas templados.
Esta tendencia está favoreciendo a destinos del norte de Europa como Finlandia y Noruega, que han registrado un aumento en la llegada de visitantes atraídos por condiciones climáticas más moderadas durante los meses de verano.
Al mismo tiempo, crece el interés por lugares alejados de los grandes circuitos turísticos. Países como Polonia, Eslovaquia y Hungría aparecen entre los destinos que están captando parte de la demanda de viajeros que buscan evitar aglomeraciones y descubrir alternativas menos exploradas.
La búsqueda de espacios menos concurridos también está modificando los calendarios de viaje. Cada vez más turistas optan por desplazarse en meses tradicionalmente considerados de temporada baja, una decisión que combina mejores condiciones climáticas con una experiencia más tranquila en destino.
Otro factor que influye en las decisiones de viaje es la fatiga generada por la sobrecarga de información. La enorme cantidad de alternativas disponibles para planificar unas vacaciones está llevando a muchos viajeros a valorar propuestas más simples, recomendaciones confiables y servicios capaces de facilitar la toma de decisiones.
Turismo rural, naturaleza y experiencias con significado

Las nuevas prioridades de los viajeros están impulsando modalidades turísticas que hasta hace pocos años ocupaban un espacio secundario dentro de la industria. El turismo rural emerge como uno de los principales beneficiados por este cambio. Según el estudio, un número creciente de viajeros busca destinos asociados al descanso, la desconexión digital y el contacto con la naturaleza. Las escapadas a pequeñas ciudades, zonas rurales y espacios alejados de la masificación ganan terreno frente a los destinos más concurridos.
Dentro de esta tendencia destaca el fenómeno conocido como “farm charm”, que impulsa las estancias en granjas y alojamientos vinculados a actividades rurales. Senderismo, observación de aves, interacción con animales, labores agrícolas y experiencias relacionadas con la vida en el campo forman parte de las propuestas que despiertan mayor interés entre los viajeros.
La búsqueda de bienestar también está impulsando productos especializados como el astroturismo, el turismo botánico y los viajes motivados por fenómenos naturales. Cada vez más personas organizan sus vacaciones alrededor de eventos como floraciones estacionales, observación del cielo nocturno o paisajes naturales específicos.
Sin embargo, el descanso no es la única motivación que orienta las decisiones de viaje. El informe identifica un crecimiento de las experiencias vinculadas con emociones, identidad y sentido de pertenencia. Los conciertos, festivales, eventos deportivos y encuentros culturales están generando nuevos movimientos turísticos, impulsados por viajeros que organizan desplazamientos para participar en experiencias compartidas con comunidades afines. A esto se suman fenómenos como el turismo inspirado en películas y series, las visitas a localizaciones audiovisuales y los viajes motivados por artistas, géneros musicales o manifestaciones de la cultura popular.
Paralelamente, los viajeros muestran una mayor disposición a invertir en experiencias que perciben como valiosas. El mercado está evolucionando hacia una lógica en la que la calidad del alojamiento, la personalización del servicio y la singularidad de la experiencia adquieren más importancia que la cantidad de lugares visitados.
Lejos de responder a una única tendencia, el turismo de 2026 parece avanzar en dos direcciones complementarias: por un lado, la búsqueda de serenidad, naturaleza y desconexión; por otro, el interés por experiencias culturales y emocionales capaces de generar recuerdos memorables. En ambos casos, el denominador común es el mismo: viajar ya no consiste únicamente en desplazarse, sino en encontrar experiencias que tengan un significado personal.




