Entrada sin visa, amplias opciones de conectividad y una oferta diversa a buen precio posicionan a este destino como un punto de partida para quienes quieren conocer una faceta más completa y diversa de Asia.
“Malaysia, Truly Asia” —que en español se traduce como “Malasia, verdaderamente Asia”— es el eslogan con el que este país resume su apuesta turística: un destino que reúne toda la diversidad del continente asiático en un solo lugar. Con una amplia conectividad aérea, entrada sin visa para la mayoría de países latinoamericanos y una oferta cultural que agrupa la diversidad de la región, Malasia se perfila como uno de los destinos más accesibles y estratégicos para quienes buscan explorar Asia.
Con amplia conectividad desde Europa, Medio Oriente y Asia, el Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur (KLIA) es uno de los principales puntos de conexión del Sudeste Asiático y el punto de entrada natural al país. Desde allí es posible viajar fácilmente a otros destinos malayos interesantes para los viajeros como Penang, Langkawi, Malaca o la isla de Borneo. Sin embargo, la capital de Malasia es un destino en sí mismo, con rascacielos inmensos, barrios tradicionales, mercados callejeros y una gastronomía diversa.
Un puente entre Latinoamérica y Asia
Pese a que desde Latinoamérica no hay vuelos directos, Kuala Lumpur está conectada a través de tres corredores principales con un tiempo total de viaje entre 20 y 26 horas.
Por Europa, las aerolíneas Air France, KLM, British Airways, ITA Airways e Iberia ofrecen conexiones desde sus hubs en París, Ámsterdam, Londres, Múnich, Roma y Madrid. Algunas de estas aerolíneas ofrecen programas de stopover que, además, permiten hacer escalas más largas en los destinos para enriquecer el viaje. Como novedad, Lufthansa inaugurará la ruta Frankfurt–Kuala Lumpur en octubre de 2026.
Por Medio Oriente, Emirates, Qatar Airways y Turkish Airlines ofrecen conexiones diarias a través de Dubái, Doha y Estambul, respectivamente. Y, dentro del continente, las aerolíneas Singapore Airlines y Thai Airways, que permiten combinar Malasia con otros destinos asiáticos muy demandados en el mercado.



Penang, tendencia en 2026
Malasia ofrece una riqueza multicultural, en la que malayos, chinos, indios y comunidades indígenas conviven, lo que convertirá la experiencia del viajero en una vivencia auténtica y llena de diversidad. En un único país se encuentran la modernidad y la tradición.
Kuala Lumpur, la capital de Malasia, es también un destino en sí mismo, con rascacielos emblemáticos como las Torres Gemelas Petronas, barrios tradicionales como Chinatown Kuala Lumpur y Little India Brickfields, mercados callejeros como Petaling Street y una escena gastronómica que mezcla influencias malayas, chinas e indias en cada plato. Desde allí, los viajeros se conectan fácilmente con otros destinos del país como Langkawi, famosa por sus playas y el Langkawi Sky Bridge; Borneo (en estados como Sabah y Sarawak), reconocida por su selva y el Monte Kinabalu; o Malaca, con vestigios históricos como A Famosa.
Hacia el norte, en un recorrido que puede hacerse en tren o ferry, se encuentra uno de los destinos más populares del último año: Penang. Su capital, George Town, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es una ciudad fácil de recorrer a pie, que alberga templos, mezquitas, arte urbano y una de las escenas de comida callejera más reconocidas del Sudeste Asiático.
Además, gracias a esta destacada oferta, Penang ha sido incluido en listados como “52 Places to Go” de The New York Times y recomendado por CNN Travel y AFAR señala que es un destino en ascenso.
Y la estabilidad y la seguridad es el telón de fondo que respalda esta oferta. En un contexto global desafiante, Malasia se posiciona como un puente entre Latinoamérica y Asia, destacándose por ser un destino confiable, con infraestructura turística de primer nivel y altos estándares de servicio.




