El crecimiento de la demanda mundial de combustibles sostenibles de aviación (SAF) abre una oportunidad para Colombia, que apuesta por desarrollar una industria capaz de producir hasta 450 millones de galones al año hacia 2050.
Colombia busca aprovechar la creciente demanda mundial de combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) para posicionarse como un proveedor relevante de este combustible y captar nuevas inversiones. La hoja de ruta nacional contempla desarrollar una capacidad de producción de 100 millones de galones anuales para 2035 y alcanzar 450 millones hacia 2050, respaldada por capacidades agroindustriales, energéticas y logísticas.
“El mercado de los combustibles sostenibles de aviación abre una nueva oportunidad para atraer inversión de largo plazo hacia Colombia. El país reúne capacidades agrícolas, energéticas, industriales y logísticas que ofrecen condiciones competitivas para el establecimiento de nuevos proyectos de SAF. Desde ProColombia trabajamos para conectar esas capacidades con empresas que buscan expandir sus operaciones y participar en una cadena global de suministro que seguirá creciendo en los próximos años”, señaló Carmen Caballero, presidente de ProColombia.
La iniciativa, liderada por la Aeronáutica Civil y promovida por ProColombia, responde al proceso de descarbonización del transporte aéreo. A medida que aerolíneas, fabricantes de aeronaves y gobiernos intensifican sus compromisos de reducción de emisiones, aumenta la necesidad de incorporar nuevos proveedores de SAF para abastecer un sector que requerirá ampliar significativamente la oferta durante las próximas décadas.
Convertir ventajas competitivas en proyectos de SAF

Colombia reúne condiciones para convertirse en un destino competitivo para nuevos proyectos industriales vinculados al SAF. El país acumula más de dos décadas de experiencia en la producción de biocombustibles, cuenta con infraestructura de refinación y dispone de diversas materias primas sostenibles que pueden utilizarse en distintas rutas tecnológicas para fabricar este combustible.
Entre los insumos disponibles se encuentran el aceite de palma, la caña de azúcar, residuos agrícolas y forestales, además de aceites de cocina usados. A ello se suman aproximadamente 42,9 millones de hectáreas con potencial de crecimiento agrícola, equivalentes al 37,6 % del territorio continental, sin intervenir bosques ni áreas de alto valor de conservación.
Actores internacionales han analizado este potencial. Un estudio elaborado por el Massachusetts Institute of Technology (MIT), Airbus y Latam Airlines estima que, incrementando en un 20 % la producción de palma de aceite y caña de azúcar, Colombia podría alcanzar cerca de 250 millones de litros de SAF al año para abastecer tanto el mercado interno como la demanda internacional. Según el análisis, esa capacidad sería superior a la estimada para México, Chile, Perú y Ecuador.
A estas ventajas se suma la ubicación geográfica del país y una infraestructura aérea consolidada. Durante 2025, los aeropuertos internacionales movilizaron 56,6 millones de pasajeros y cerca de 998.000 toneladas de carga, mientras la red aérea alcanzó 450 rutas directas que conectan a Colombia con más de 26 países en tres continentes. De acuerdo con la Hoja de Ruta para SAF, elaborada con información de la Aeronáutica Civil y OAG, el Aeropuerto Internacional El Dorado continúa siendo el principal terminal de carga aérea de América Latina y uno de los de mayor conectividad de la región, fortaleciendo la capacidad logística para atender futuros mercados de exportación.
Avances industriales y regulatorios respaldan la estrategia

El desarrollo de esta industria ya registra avances concretos. En 2024, Ecopetrol realizó en la Refinería de Cartagena la primera producción industrial de SAF mediante el coprocesamiento de aceite de palma y aceite de cocina usado, un hito para el sector energético y aeronáutico del país.
Paralelamente, Colombia continúa ampliando las certificaciones internacionales de sostenibilidad para sus materias primas y fortaleciendo la cooperación regional. En abril de 2026, la Aeronáutica Civil lideró la firma de cartas de intención con Chile, Perú, Bolivia, Panamá, Costa Rica, Aruba y Curazao para promover un corredor regional que facilite la producción, comercialización y uso de estos combustibles.
También avanzan iniciativas regulatorias destinadas a crear un entorno favorable para el desarrollo de esta industria. Entre ellas se encuentran el Proyecto de Ley 439 de 2024, que busca incentivar la producción y el consumo de SAF en Colombia, así como el reglamento técnico que definirá los estándares de calidad del combustible. Estas medidas buscan brindar mayor seguridad jurídica y facilitar la llegada de nuevas inversiones.
Más allá de incorporar un nuevo combustible a la matriz energética del transporte aéreo, la apuesta busca integrar a Colombia en una cadena global de valor asociada a la transición energética. De concretarse, el desarrollo del SAF abriría oportunidades para incorporar nuevas tecnologías, diversificar las exportaciones y ampliar la participación del país en un sector llamado a desempeñar un papel cada vez más relevante en la aviación.




