El Ayuntamiento busca elevar de 5 a 24 euros el recargo municipal aplicado a quienes permanezcan hasta 12 horas en la ciudad. Al sumarse el impuesto autonómico de Cataluña, el pago total llegaría a 30 euros por pasajero, aunque la nueva tarifa todavía no está vigente.
Barcelona avanza hacia un fuerte aumento del impuesto turístico aplicado a los pasajeros de cruceros que permanezcan en la ciudad durante 12 horas o menos, como parte de una estrategia destinada a reducir el impacto de las visitas de corta duración y favorecer las operaciones de puerto base.
La propuesta contempla elevar el recargo municipal desde los actuales 5 euros hasta 24 euros por persona. A esta cantidad se añadirían los 6 euros correspondientes al tramo autonómico catalán, por lo que el pago total alcanzaría los 30 euros por pasajero y escala.
Actualmente, los cruceristas que permanecen hasta 12 horas en Barcelona pagan 11 euros: 6 euros por el impuesto sobre las estancias en establecimientos turísticos de Cataluña y 5 euros por el recargo municipal. Para las escalas superiores a 12 horas, la tarifa vigente es de 9 euros, compuesta por 4 euros autonómicos y 5 euros municipales.
Pese al avance político de la iniciativa, los visitantes aún no deben pagar los 30 euros. La modificación necesita completar su tramitación administrativa, ser incorporada a la ordenanza fiscal correspondiente y publicarse oficialmente antes de entrar en vigor.
La medida busca diferenciar con mayor claridad a los pasajeros de escala —que desembarcan durante algunas horas y regresan al barco— de quienes inician o terminan el crucero en Barcelona. Estos últimos suelen llegar antes de la salida o permanecer después del viaje, por lo que pueden generar mayor demanda de alojamiento, restaurantes, transporte, comercio y otros servicios turísticos. El Port de Barcelona informó que en 2025 el segmento de puerto base representó el 58 % de su actividad de cruceros. Ese año, unos 2,35 millones de cruceristas visitaron efectivamente la ciudad, según sus registros oficiales.




