Los incidentes provocados por celulares, baterías portátiles y cigarrillos electrónicos aumentan, mientras los pasajeros llevan cada vez más dispositivos. Varias aerolíneas ya restringieron su uso y prohibieron guardarlos en los compartimientos superiores de la cabina.
Los dispositivos electrónicos que los pasajeros llevan en sus bolsillos o equipajes de mano se están convirtiendo en una de las principales preocupaciones para la seguridad aérea. Aerolíneas y reguladores advierten sobre el rápido aumento de incendios provocados por celulares, baterías externas y cigarrillos electrónicos.
El riesgo quedó expuesto este año en un vuelo de Alaska Airlines. Minutos después del despegue, un teléfono y una batería portátil que se encontraban sobre el regazo de una pasajera comenzaron a arder. La mujer sufrió quemaduras en brazos y piernas, mientras la tripulación intentaba controlar el fuego con una bolsa resistente a las llamas. Los pilotos declararon una emergencia y regresaron a Wichita, Estados Unidos.
Según una investigación de The Wall Street Journal, los incidentes relacionados con baterías de ion-litio representan una de las amenazas de seguridad de mayor crecimiento para la aviación. En Estados Unidos, los casos se han duplicado con creces desde 2019 y las cifras de 2026 se encaminan a superar el récord del año anterior, con cerca de dos episodios confirmados por semana desde enero.
Las baterías de ion-litio pueden sobrecalentarse cuando están dañadas, presentan fallas internas, reciben golpes o son sometidas a una carga excesiva. Estas condiciones pueden desencadenar una reacción conocida como fuga térmica, durante la cual la temperatura aumenta rápidamente hasta provocar la combustión.
El problema se agrava porque los pasajeros viajan con más equipos electrónicos. Los reguladores calculan que cada persona lleva entre cuatro y cinco dispositivos, lo que significa que un avión de largo alcance y gran capacidad puede transportar más de 2.000 artículos con baterías.
Los cigarrillos electrónicos estuvieron involucrados en alrededor del 28 % de los incidentes de sobrecalentamiento registrados durante 2025. Las baterías externas y los celulares fueron responsables, cada uno, de aproximadamente una quinta parte de los casos, de acuerdo con datos citados por el periódico estadounidense.
Durante los últimos meses, diferentes aerolíneas debieron modificar sus operaciones por este tipo de emergencias. Un vuelo de SAS regresó a Aberdeen, Escocia, después de que una computadora portátil se incendiara. Otro avión de United Airlines, que se dirigía a Newark, fue desviado a Londres por el fuego de una batería portátil.
Un celular también se incendió en un vuelo de British Airways con destino a Las Vegas, dañó parte de la cabina y generó momentos de temor entre los pasajeros.
Uno de los antecedentes más graves ocurrió en Corea del Sur, donde un avión de Air Busan fue destruido por un incendio atribuido a una batería externa guardada en un compartimiento superior. El episodio dejó 27 personas heridas.
Compañías como American Airlines, Delta y Southwest prohibieron guardar baterías portátiles en los compartimientos superiores y limitaron su utilización durante el vuelo. Lufthansa, Cathay Pacific y Singapore Airlines adoptaron medidas similares.
Las autoridades también insisten en que las baterías externas y los vapeadores no deben transportarse en el equipaje de bodega.
Un incendio en la cabina puede ser detectado y atendido por la tripulación, mientras que un fuego en la bodega resulta mucho más difícil de controlar durante el vuelo. Los sistemas instalados en las áreas de carga están diseñados principalmente para contener las llamas hasta que el avión aterrice, pero no siempre pueden extinguirlas por completo.




