La erupción del volcán Anak Krakatau obligó a cerrar ocho aeropuertos, incluidos los dos que sirven a Yakarta, y provocó cancelaciones, desvíos y demoras durante varios días. Las operaciones comenzaron a normalizarse el martes, aunque las autoridades mantienen controles sobre aeronaves y espacio aéreo ante la posibilidad de nuevas emisiones de ceniza.
Indonesia intenta recuperar la normalidad aérea después de varios días de caos provocados por la erupción del Anak Krakatau, cuya nube de cenizas obligó a cerrar ocho aeropuertos, dejó a más de 340.000 pasajeros afectados y alteró cerca de 3.000 vuelos en uno de los mayores episodios de disrupción aérea registrados recientemente en el sudeste asiático.
Los aeropuertos que habían suspendido sus operaciones comenzaron a reabrir desde la madrugada del martes 8, incluido Soekarno-Hatta, el principal aeropuerto internacional de Yakarta, después de que las autoridades determinaran que las condiciones permitían retomar los vuelos. Sin embargo, el regreso a la normalidad no fue inmediato: las aerolíneas debieron inspeccionar aeronaves que permanecieron en tierra y reorganizar una programación afectada durante dos días.
La crisis comenzó durante el fin de semana, cuando la actividad eruptiva del volcán generó columnas de ceniza que en algunos sectores alcanzaron hasta 50.000 pies de altura y fueron desplazadas por los vientos sobre Java, Sumatra y el área metropolitana de Yakarta.
El Ministerio de Transporte indonesio ordenó sucesivas extensiones de los cierres como medida preventiva. Entre las terminales afectadas estuvieron Soekarno-Hatta y Halim Perdanakusuma, en Yakarta, además de aeropuertos de Lampung, Bandung, Banten y Sumatra del Sur.
El impacto creció rápidamente. Alrededor de 2,961 vuelos y 341,000 pasajeros resultaron afectados por cancelaciones y demoras, mientras compañías internacionales y domésticas debieron modificar sus operaciones y algunos servicios fueron desviados a aeropuertos alternativos.
Las autoridades adoptaron una estrategia particularmente cautelosa debido a que las partículas de ceniza volcánica representan un riesgo considerable para la aviación: pueden afectar los motores, sensores y otros componentes de los aviones.
Con la reapertura, el Ministerio de Transporte exigió inspecciones de las aeronaves potencialmente expuestas y mantuvo restricciones sobre determinadas zonas del espacio aéreo en las que todavía podía existir presencia de ceniza.
Los especialistas mantienen la vigilancia y advierten que nuevos episodios podrían volver a afectar las operaciones dependiendo de la intensidad de las erupciones y, especialmente, de la dirección del viento.
El “hijo” del histórico Krakatoa
El Anak Krakatau —cuyo nombre significa “hijo del Krakatoa”— se encuentra en el estrecho de Sonda, entre Java y Sumatra. Surgió en la zona donde se encontraba el histórico Krakatoa, cuya devastadora erupción de 1883 provocó tsunamis y tuvo efectos atmosféricos a escala mundial.
Su historia reciente también ha sido destructiva. En 2018, un colapso parcial del Anak Krakatau provocó un tsunami que causó más de 400 muertes en las costas de Java y Sumatra.
Indonesia se encuentra en el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico y cuenta con más de 120 volcanes activos, por lo que la actividad volcánica forma parte de los riesgos habituales para su infraestructura y conectividad aérea.
El antecedente que paralizó Europa
El episodio vuelve a poner en primer plano la vulnerabilidad de la aviación frente a las cenizas volcánicas. El antecedente más recordado ocurrió en Islandia en 2010, cuando la erupción del Eyjafjallajökull extendió una enorme nube de ceniza sobre Europa.
Entre abril y mayo de aquel año fueron cancelados más de 100,000 vuelos, mientras cerca de 10 millones de pasajeros vieron alterados sus viajes. Buena parte del espacio aéreo del norte y centro de Europa permaneció cerrada durante varios días, en una crisis que posteriormente llevó a revisar los sistemas internacionales de gestión de emergencias volcánicas.
En Indonesia, la magnitud fue menor, pero la situación dejó una advertencia similar. Aunque los vuelos volvieron a operar, las autoridades recomendaron a quienes tengan viajes programados confirmar sus horarios directamente con las aerolíneas, ya que la reorganización de aviones y tripulaciones puede seguir provocando cambios y demoras mientras el Krakatoa permanezca activo.




