El turismo no es, precisamente, uno de los temas centrales —ni periféricos— del candidato presidencial puntero en las encuestas, pero alguna noción del sector, enmarcada en su planteamiento ideológico y político, puede identificarse en seis de sus discursos.
No hay apartes ni capítulos. El plan de gobierno 2026-2030 “El poder de la verdad” es un documento digital de 433 páginas que contiene una recopilación de 64 discursos del candidato Iván Cepeda en distintas poblaciones del país, en los que se recogen sus planteamientos políticos y prioridades en formato de campaña en plaza pública.
Aunque el sector turismo y sus problemáticas no hacen parte de estos planteamientos de manera clara o programática —los discursos son escritos y leídos por el propio candidato—, tampoco es posible afirmar que la actividad se encuentre totalmente ausente. Hay menciones circunstanciales que permiten inferir qué lugar ocuparía el sector turismo, al menos en el contexto de la campaña, en un eventual gobierno de Iván Cepeda.
Popayán: mención desde la mirada territorial
Es el caso del discurso “La revolución de los territorios de Colombia”, pronunciado en Popayán a finales del 2025. Allí, el candidato desliza la expresión “turismo sostenible” en la presentación de uno de sus mensajes programáticos más importantes: el foco en la transformación territorial, mediante el acceso universal al agua potable, saneamiento básico, vivienda digna, amplia red de vías terciarias, mejoramiento real de hospitales y centros de salud y escuelas.
El candidato habla, en primer lugar, de acelerar y ejecutar con seriedad los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET); en segundo lugar, de implementar “Pactos Territoriales”; y, en tercer lugar, de un plan nacional de vías terciarias que él llama “Vías para la paz”. Así, luego de proponer una “Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial”, afirma:
“También impulsaremos estatutos especiales para regiones como la Amazonía y el Pacífico, para romper con el modelo extractivista y construir economías de vida. En el caso del Pacífico caucano —en Guapi, López de Micay, Timbiquí— esto significa apostar por el turismo sostenible, la agroecología y las economías culturales, en vez del despojo”.
Armenia: mención desde la mirada ambiental
Una segunda mención, igual de ligera, se realizó en Armenia el pasado 30 de enero y se plasmó en el documento como “Somos la fuerza de la vida y la naturaleza”. Es un discurso prolífico en pisos térmicos, selvas tropicales, bosques andinos, humedales, ciénagas, lagunas, etc. Se trata de ecosistemas amenazados por un cambio climático que la “extrema derecha se empeña en negar”.
En la capital quindiana, señala Cepeda, “el movimiento social y ambiental ha protegido los ecosistemas, montañas de la cordillera central, los ríos, amenazados por la gran minería, y los intentos de imponer la economía del monocultivo”. En este contexto, afirma, en el inicio de su discurso:
“Trabajaré con mi equipo de gobierno intensamente para que el Quindío sea una pujante y próspera zona agroambiental, para el turismo sostenible, comunitario y regenerativo; para hacer respetar las consultas populares contra la minería y para liberar a esta ciudad y al departamento de las mafias y las redes criminales de la corrupción”
Pacífico: mención como oportunidad para las comunidades negras
Las menciones restantes se dieron a lo largo de febrero en cuatro discursos pronunciados en Quibdó, Tumaco, Puerto Tejada y Buenaventura, con la temática central de una “rebelión antirracista” o, como lo señaló en su intervención inicial en la capital chocoana: “La revolución ética es antirracista”.
En términos generales, los discursos enfatizan en las graves problemáticas sociales y olvido estatal de estos territorios —con un énfasis en la ausencia de agua potable— en contraste con las grandes oportunidades que habilitan sus recursos naturales y agrícolas. Las primeras palabras de su discurso en Chocó, son elocuentes y contienen una mención al turismo con una connotación negativa:
“Quibdó está rodeada de dos maravillosos ríos, el río San Juan y el río Atrato, y sin embargo su gente no tiene agua potable. Buenaventura posee uno de los principales puertos del país, pero sus barrios siguen sin servicios básicos. Tumaco, territorio pesquero y agrícola, inmensamente rico, se ha convertido en territorio de guerra. La Boquilla, en Cartagena, tierra de mar, de playas, pescadores, rodeada de lujo, despilfarro y de turismo, las comunidades afrodescendientes sobreviven entre la segregación urbana, la discriminación y el despojo silencioso de su tierra como ocurre en Pasacaballos”.
En los restantes discursos, sin embargo, el turismo se menciona como una oportunidad, aunque de manera vaga, apenas como una idea secundaria o poco prioritaria para el desarrollo de los territorios. Es así como en su discurso en Tumaco, afirma:
“Por eso el Pacífico tiene que ser un gran motor de riqueza pesquera, con posibilidades de turismo natural, con posibilidades de convertir al Pacífico en uno de los pilares de que Colombia sea una potencia mundial agroalimentaria, gastronómica para el mundo. La gran cocina de esta zona y de estos territorios es la que necesitamos vender internacionalmente y atraer el turismo. No la cocina del narcotráfico, la cocina de la gran gastronomía nariñense y del Pacífico”
En su discurso en Puerto Tejada, manifestó: “Chocó, las poblaciones afro del Caribe y el Pacífico tienen inmensas posibilidades de desarrollo agropecuario, turístico, portuario. No tenemos por qué seguir tolerando la pobreza y la falta de oportunidades”.
Finalmente, en su evento en Buenaventura, realizado el 25 de febrero pasado, el candidato plantea 14 puntos de acciones concretas para el puerto, con la premisa de que “el verdadero antídoto contra la violencia es la justicia social”. Las propuestas hablan de mejora de vías terciarias, de usar los bienes de la SAE para reparar a las víctimas, de impulsar la industria pesquera y pecuaria y de recuperar la Universidad del Pacífico.
Finalmente, en el punto 10, señala: “Inversión real y estratégica en las economías afro en el Pacífico y en todo el país. Impulso estatal a las economías populares afro en turismo, gastronomía, innovación tecnológica y servicios”.
El turismo, una incógnita
Puede concluirse entonces que, en el plan de gobierno de Iván Cepeda, no existen trazos ni lineamientos de una política turística, solo menciones circunstanciales sobre una actividad secundaria que podría contribuir a la economía de comunidades rurales en algunas regiones del país.
Un análisis somero de sus planteamientos ideológicos y políticos podría anticipar la formulación de programas de asistencia técnica en turismo en zonas rurales del país y, probablemente, una priorización de los recursos del turismo hacia emprendimientos y organizaciones situados en estas comunidades, así como ciertas inversiones en infraestructura en estos territorios.
Nada hay, sin embargo, de una política de seguridad orientada al turismo, de redoblar esfuerzos de promoción internacional o de abordar el fenómeno de la informalidad y propender por una cancha equilibrada para todos los prestadores de servicios turísticos en Colombia, por mencionar algunos de los temas centrales para los empresarios del sector.




