Ocho de cada diez hoteles en ciudades sede del Mundial 2026 en EE. UU. reportan reservas por debajo de lo esperado, lo que contrasta con las altas expectativas alrededor del evento.
Pese a años de preparativos e inversiones, la industria hotelera de Estados Unidos enfrenta una realidad incómoda a poco más de un mes del Mundial 2026: más de cinco millones de entradas vendidas no se han traducido en reservas, y ocho de cada diez hoteles en las ciudades sede reportan demanda por debajo de lo esperado, según la American Hotel & Lodging Association (AHLA). El despegue que se anticipaba no ha llegado. ¿Qué está sucediendo?
Ausencia de viajeros internacionales
El reporte, elaborado por la AHLA, la mayor asociación hotelera de Estados Unidos, que representa a más de 30.000 miembros en todo el país, encuestó a propietarios y operadores de hoteles en las once ciudades sede del Mundial para medir el ritmo de reservas y las expectativas de ocupación de cara al torneo.
La principal causa del desequilibrio tiene que ver con la ausencia de viajeros internacionales. Casi el 70% de los hoteleros encuestados señaló a las barreras de visa y las tensiones geopolíticas como los factores que más suprimieron la demanda. Es una ausencia que pesa, pues según la U.S. Travel Association, el visitante extranjero del Mundial gasta en promedio 5.048 dólares — 1,7 veces más que un turista internacional típico — y, en general, suelen tener una estancia larga: un tercio planea quedarse más de dos semanas, extendiendo su visita más allá de las ciudades sede para crear unas vacaciones completas.
Para los viajeros internacionales, el camino para llegar a Estados Unidos se percibe cada vez más complicado. De acuerdo con el informe, los viajeros tienen la percepción de enfrentar largos tiempos de espera para obtener la visa, tarifas cada vez más altas y la incertidumbre sobre el proceso de entrada. Además, con los altos costos de los pasajes y los precios elevados de la gasolina, EE.UU. se convierte en un destino más caro a comparación de otras sedes del Mundial en años anteriores. Todos estos factores, han creado la imagen de que visitar Estados Unidos durante el Mundial de Fútbol es costoso y difícil.
La promesa de la FIFA que no se cumplió
La incertidumbre de los viajeros ya se traduce sobre la demanda de los hoteles. De hecho, los alojamientos se enfrentan a la liberación de los bloques de habitaciones que la FIFA reservó con meses de anticipación en todas las ciudades sede, como Boston, Dallas, Los Ángeles, Filadelfia, Seattle y otros lugares. Los hoteles organizaron su estrategia de precios, su plantilla de personal y sus inversiones en torno a esas reservas, creando una percepción de alta demanda que luego fue desmentida con las cancelaciones, que a veces superan el 70% del inventario contratado en los mercados afectados.
Aunque operativamente las liberaciones de bloques antes de un gran evento son normales, La FIFA devolvió algunos sin haber realizado ni una reserva y otros bloques con solo un 15 % de ocupación real a solo tres meses del torneo. Esto deja a los hoteles con habitaciones vacías, una baja demanda y sin tiempo para reaccionar.
El Mundial, más caro de lo previsto
A las barreras de visa y a las cancelaciones de la FIFA se le suma otro factor: las ciudades sede están encareciendo la experiencia. Nueva Jersey propuso aumentar el impuesto de alojamiento y la tasa general de ventas en pleno torneo (de forma temporal para visitantes y residentes), medidas que, según la AHLA, pondrían en riesgo los beneficios económicos del Mundial para el estado. En Filadelfia, donde la FIFA canceló cerca de 2.000 habitaciones bloqueadas, una propuesta parecida podría costar a la ciudad 1.900 empleos y 154 millones de dólares en actividad económica, según la misma asociación.
Asimismo, Nueva Jersey anunció tarifas de 150 dólares de ida y vuelta desde Penn Station hasta el MetLife Stadium los días de partido, más de once veces el precio habitual (USD 12,90), lo que ha generado críticas de la FIFA por un posible “efecto disuasorio”. En Boston, los trayectos al estadio costarán 80 dólares de ida y vuelta, y en Los Ángeles las tarifas de transporte por aplicación se duplicarán o triplicarán en los días de juego.
Atlanta y Miami, las excepciones a los hoteles con baja demanda
El panorama varía según la ciudad: Kansas City es el mercado más golpeado, pues entre el 85% y el 90% de hoteleros reportan reservas por debajo de lo esperado. Le siguen San Francisco, Seattle, Filadelfia y Boston, donde cerca del 80% de los encuestados describe el torneo como un “non-event” (evento sin importancia). Dallas, Houston y Nueva York muestran números similares, aunque al menos mantienen el ritmo de un verano normal.
Atlanta y Miami son la excepción. En Atlanta, aproximadamente la mitad de los hoteleros reporta reservas en línea o por encima de sus proyecciones. En Miami, por su parte, cerca del 55 % reporta reservas superiores a las expectativas, pues tiene la ventaja de que sus visitantes no van solo por el fútbol, sino que son impulsadas por la demanda de ocio y unas características particulares que compensan los obstáculos de viaje más amplios.
A poco más de un mes del pitazo inicial, el optimismo con el que la industria hotelera de EE.UU. se preparó para este Mundial choca con una realidad diferente. Los estadios estarán llenos. Los hoteles, por ahora, esperan.




