A principios de septiembre de 2025, una insólita polémica acaparó titulares de los medios de comunicación en Colombia: los japoneses asistentes a la Exposición Universal de Osaka estaban tan encantados con la lechona ofrecida en el pabellón de Colombia que habrían ingerido la colosal cifra de 10 millones de toneladas.
La alarmante cifra provino, ni más ni menos, del mismo presidente de la República, lo que, por supuesto, llamó la atención de los medios de comunicaciones y las mesas radiales de la mañana. De inmediato, la mirada se trasladó a Oriente. ¡Zoom in a la lechona colombiana en Osaka! Y un hallazgo sorprendente: los japoneses, en realidad, disfrutaban del platillo, contra todos los pronósticos de sus detractores más refinados.
Al final, la cifra se decantó en 12 toneladas —un pequeño desliz del primer mandatario—, lo que, sin embargo, bastó para hacer historia y llevar una muestra de la cultura colombiana a la potencia asiática, que es, en últimas, la misión final de una exposición universal.
“Hay que vender primero el país y luego el producto”, afirma Ricardo Ramírez, director de Colombia Sky Aviatur, la empresa que detentó la concesión comercial del pabellón de Colombia en Expo Osaka 2025 y, como no, el hombre detrás de este suceso gastronómico.
Lejos está de ser su primera experiencia en este tipo de escenarios: antes que agente de viajes, Ramírez ha sido un embajador de la gastronomía colombiana. Hablamos con él sobre esta y otras historias, sobre las exposiciones universales y sobre la nunca bien ponderada gastronomía colombiana de la que somos, dice, un poco vergonzantes.




