Los costos de las vacaciones aumentaron en todos los grupos generacionales, con un alza de 16 % entre los millennials. Los viajeros optan por destinos más económicos, trayectos cortos y hoteles con servicios incluidos antes que elegir cancelar sus planes.
El encarecimiento de los viajes está modificando las vacaciones de verano de los estadounidenses, aunque sin provocar un retroceso generalizado de la demanda. En lugar de quedarse en casa, los turistas están ajustando la duración, el destino, el transporte y los gastos complementarios para proteger una experiencia que continúa ocupando un lugar prioritario en sus presupuestos.
De acuerdo con una encuesta de la American Hotel & Lodging Association, el 57 % de los adultos considera que viajar durante el verano cuesta más que el año pasado, pero el 56 % mantiene sus planes de realizar al menos una escapada. Entre quienes perciben una presión mayor sobre sus finanzas, el 69 % sostiene que salir de vacaciones sigue siendo importante. La tendencia muestra que el consumidor no está abandonando el viaje, sino rediseñándolo de acuerdo con su capacidad de gasto.
La adaptación se expresa principalmente en la elección de destinos más accesibles. Un 33 % prevé viajar más cerca de su lugar de residencia y la misma proporción buscará una alternativa más económica. Otro 30 % reemplazará el avión por el automóvil, mientras que el 26 % acortará la duración de su estadía.
Solo el 18 % contempla cancelar o postergar completamente sus vacaciones. Esto abre oportunidades para destinos regionales que puedan ofrecer buena conectividad terrestre o aérea, precios competitivos y experiencias concentradas en pocos días.
Los millennials aumentan su inversión
El comportamiento resulta especialmente llamativo entre los millennials. El costo promedio de sus viajes de verano pasó de USD 4.879 en 2025 a USD 5.670 en 2026, un incremento de 16 %, según el informe The Summer Trend Report de InsureMyTrip, elaborado a partir de las pólizas contratadas para viajes de verano.
La generación X también elevó considerablemente su presupuesto, desde USD 6.368 hasta USD 7.329, un 15 % más. Entre los baby boomers, el aumento fue de 11%, con un gasto promedio que llegó a USD 7.970.
Los mayores de 77 años encabezan tanto el costo promedio como el crecimiento interanual. Sus viajes alcanzaron los USD 8.844, un 21 % más que en la temporada anterior. En este segmento suelen concentrarse itinerarios extensos, celebraciones familiares y experiencias planificadas con mucha anticipación.
El aumento del presupuesto estival contrasta con el comportamiento general de los viajes internacionales. La cantidad de pólizas contratadas para salir al exterior creció 5,9 %, pero el costo promedio de esos viajes disminuyó 10,2 %, desde USD 5.899 hasta USD 5.298.
La diferencia indica que los estadounidenses están realizando más viajes internacionales a un costo medio menor, mientras reservan una inversión más alta para sus principales vacaciones de verano.




