Un estudio de Squaremouth en Estados Unidos revela que los viajes crecieron un 12,9% interanual, pese al aumento de las tarifas aéreas y hoteleras. El deseo de compartir experiencias con familiares y amigos y el temor a quedarse afuera de ellas aparecen entre los principales factores que sostienen la demanda.
El aumento de los costos turísticos no parece estar frenando el interés por viajar entre los consumidores estadounidenses. A pesar del encarecimiento de los pasajes aéreos, el alojamiento y otros servicios, los viajeros continúan destinando una parte importante de sus presupuestos a conocer destinos y compartir experiencias.
Según un estudio de Squaremouth, plataforma estadounidense de comparación de seguros de viaje, la cantidad de viajes asegurados aumentó un 12,9 % interanual durante 2026, mientras que el costo promedio de los viajes cubiertos superó los US$ 7.400. El crecimiento se produce en un contexto de mayores precios. De acuerdo con el índice de costos turísticos de NerdWallet, los servicios vinculados con los viajes en Estados Unidos registraron un incremento interanual del 9% en octubre, con aumentos del 22,4% en las tarifas aéreas y del 4,3% en alojamiento.
Sin embargo, la investigación identifica factores emocionales y sociales que contribuyen a sostener las decisiones de compra, incluso cuando viajar implica un esfuerzo económico mayor.
La familia y los amigos, principales motivadores
El relevamiento, realizado entre más de 3.000 clientes de Squaremouth después de contratar sus servicios, concluyó que crear recuerdos con familiares y amigos es la principal razón para priorizar los viajes entre todas las generaciones. La influencia del entorno cercano también explica buena parte del denominado FOMO turístico, expresión derivada del inglés fear of missing out, que describe el temor a perderse experiencias que otras personas están disfrutando. Según el estudio, el 78% de los viajeros encuestados reconoce haber experimentado esta sensación.
Uno de los resultados más interesantes es que el fenómeno no está impulsado principalmente por las redes sociales o los influencers, como suele suponerse. De hecho, los viajes compartidos por familiares y amigos generan más FOMO que las redes sociales, los artículos digitales, la televisión y el cine considerados en conjunto. “Los amigos y familiares generan más temor a perderse viajes que las redes sociales, los artículos y la televisión combinados”, explicó Jackie Mondelli, directora de Marketing de Squaremouth.
Los jóvenes sienten más presión por viajar
La investigación también identifica diferencias importantes entre generaciones. Aunque las recomendaciones y experiencias del círculo cercano tienen mayor influencia entre los viajeros de más edad, son los jóvenes quienes experimentan con mayor frecuencia el temor a perderse oportunidades. Entre los integrantes de la Generación Z, aproximadamente el 40 % siente FOMO turístico al menos una vez al mes, frente al 23 % de los baby boomers. En el conjunto de los encuestados, el 28% experimenta esta sensación mensualmente y un 7% afirma sentirla casi todos los días.
La influencia de familiares y amigos como origen del FOMO también varía según la edad: representa el 41 % entre los baby boomers y la Generación Silenciosa, el 36 % en la Generación X, el 33 % entre millennials y el 31 % en la Generación Z. Estos resultados muestran que, aunque los viajeros más jóvenes reciben numerosos estímulos digitales, las experiencias de personas cercanas siguen teniendo un peso importante en sus decisiones.
Las motivaciones cambian con la edad
El estudio de Squaremouth también analizó qué buscan los turistas cuando deciden viajar. Después de compartir experiencias con familiares y amigos, escapar del estrés cotidiano aparece como una motivación especialmente relevante para las generaciones más jóvenes. El 36% de los viajeros de la Generación Z mencionó este factor, seguido por el 33% de los millennials y el 32% de la Generación X. Entre los grupos de mayor edad, la proporción desciende al 22% o menos.
En cambio, los viajeros mayores tienden a considerar el turismo como parte esencial de su estilo de vida. La afirmación “No puedo imaginar mi vida sin viajar” fue elegida como motivación por el 31% de la Generación Silenciosa y el 27% de los baby boomers, frente a solo el 15% de la Generación Z.
Otra conclusión es que la pandemia dejó de ser uno de los principales argumentos para organizar viajes. El deseo de recuperar el tiempo perdido durante las restricciones sanitarias, que impulsó el turismo inmediatamente después de la reapertura internacional, fue mencionado por apenas el 5 % de los participantes y ocupó el último lugar entre las motivaciones de todas las generaciones.
Cómo puede leer esta tendencia la industria turística
Los resultados ofrecen información relevante para las agencias de viajes, los operadores turísticos y las empresas de alojamiento, especialmente al momento de diseñar productos y estrategias comerciales. El peso de las experiencias compartidas puede favorecer las propuestas dirigidas a familias, grupos de amigos y viajeros interesados en actividades que trasciendan la visita tradicional a un destino.
También destaca la importancia de comprender las motivaciones específicas de cada generación, desde la búsqueda de descanso y desconexión hasta el interés por descubrir lugares y mantener los viajes como parte de un estilo de vida.




