La escalada del precio del combustible de aviación, producto de la inestabilidad en Medio Oriente, pone en alerta a la industria aerocomercial. Expertos aseguran que el incremento de las tarifas es inminente frente a una temporada alta con costos operativos en alza.
El conflicto bélico en Medio Oriente está impactando de lleno en los suministros globales de petróleo, generando una presión directa sobre los costos de las aerolíneas. La pregunta entre los profesionales del sector ya no es si los precios de los tickets van a subir, sino cuándo y de cuánto será el ajuste.
Según el Argus U.S. Jet Fuel Index, el pasado 13 de marzo el precio de galón de combustible de aviación en Estados Unidos cerró en 3,99 dólares, un 65 % más que los 2,12 dólares registrados en esta misma época en 2025. Además, el crudo Brent alcanzó cerca de los 100 dólares por barril, un 45 % más que el promedio de 69 dólares de 2025. Es importante señalar, además, que el precio del combustible para aviones aumenta en mayor medida que el del crudo por el costo del procesamiento y el transporte.
El combustible es el segundo mayor costo de una aerolínea, después de la mano de obra. Según Economic Times, en 2025, las aerolíneas estadounidenses consumieron en conjunto 17.800 millones de galones de combustible a un costo de casi 43.000 millones de dólares. Solo United Airlines gastó 11.400 millones de dólares en combustible, a un precio promedio de 2,44 dólares por galón, según un documento presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores.
Hay otro dato importante a tener en cuenta: un Airbus A350 consume, aproximadamente 45 galones de combustible por minuto, lo que se traduce en 2700 galones de combustible por hora; mientras un Boing 787, por su parte, consume cerca de 2900 galones de combustible por hora, de acuerdo con Simple Flying. En otras palabras, sólo el combustible puede representar aproximadamente el 20% o más de los ingresos de la mayoría de las principales aerolíneas de Estados Unidos y el mundo.
No obstante, en Latinoamérica el impacto es aún más grande. Economic Times estima que el combustible representa entre el 30 % y el 35 % de los gastos operativos de las aerolíneas en la región. “Históricamente, cada aumento del 10 % en los precios del combustible ha reducido las ganancias operativas en aproximadamente tres puntos porcentuales, suponiendo que las aerolíneas no puedan aumentar las tarifas de inmediato”, analiza el medio.
Las tarifas subirán… ¿dónde y cuándo?

El impacto se sentirá con mayor intensidad en las rutas internacionales de larga distancia, que son las que consumen significativamente más combustible. Las tensiones en la región están limitando las exportaciones de crudo y obligando a los principales productores a reducir su producción, mientras que los ataques en el Golfo Pérsico han frenado el tráfico en el Estrecho de Hormuz, una ruta clave por donde circula un quinto del suministro mundial de petróleo.
Sobre esta situación, Scott Kirby, CEO de United Airlines, fue tajante al advertir que los aumentos de tarifas “probablemente comiencen rápido” a medida que los costos del combustible se trasladen a la estructura de precios de la industria. Kirby señaló además que las estrategias de cobertura de combustible, que antes blindaban a las empresas de estos picos, son cada vez más difíciles de ejecutar.
Según analiza AP y Reuters, ya se han realizado algunos aumentos y recargos de combustible, especialmente de aerolíneas con sede en Asia-Pacífico. Sin embargo, ya hay otras aerolíneas que empiezan a tomar medidas: Air France-KLM, por ejemplo, indicó que los vuelos de larga distancia podrían aumentar unos 50 euros; Air India introdujo recargos por combustible el jueves hasta en 50 dólares para todos los boletos a Europa, Norteamérica y Australia; Air Zeland anunció un aumento de 10 a 90 dólares según la distancia de vuelo y una reducción del 5 % en su oferta; Thai Airways señaló a la prensa que espera una subida de las tarifas aéreas de entre el 10% y el 15%, mientras que Qantas indicó que ha incrementado los precios en distinta medida según la ruta.
En contraparte, las aerolíneas que tienen coberturas de combustible han podido garantizar un precio fijo, como es el caso de Lufthansa y Ryanair. Por su parte, Drake Castaneda, portavoz de Delta, aseguró que la aerolínea no puede especular sobre un posible impacto en el precio de los boletos, aunque monitorean de cerca la situación.
¿Qué deben esperar los operadores y pasajeros?

Además del combustible, el cierre de espacios aéreos está forzando a realizar desvíos, lo que deriva en rutas más largas y un mayor consumo. Especialistas advierten que si los precios altos persisten, las aerolíneas podrían verse obligadas a ajustar cronogramas o reducir frecuencias en rutas específicas.
El conflicto ya ha provocado la cancelación de numerosos vuelos hacia Doha, Dubái, Abu Dabi, Amnan, Tel Aviv hasta finales de mes. Y las compañías aéreas están a la expectativa del desarrollo del conflicto para determinar el restablecimiento de los vuelos. Además, al suspender los sobrevuelos por el espacio aéreo de Irak, Irán, Siria e Israel, ha aumentado la demanda de rutas aéreas alternativas y, a medida que cierran los aeropuertos y se restringe el espacio aéreo, los flujos de viajes globales y las rutas de conexión se vuelven frágiles.
Para el mercado minorista, el aumento de costos no se detendrá solo en la tarifa base. Es probable que las empresas ajusten los precios de los servicios adicionales, como selección de asientos, equipaje despachado o embarque prioritario, para compensar los gastos operativos.
En este escenario, la recomendación es evitar las compras de último momento. La flexibilidad en las fechas y el monitoreo de aeropuertos alternativos se vuelven hoy herramientas clave para mitigar el impacto de una temporada que se presenta, cuanto menos, desafiante para los márgenes de rentabilidad.




