A puertas de la posesión presidencial, IATA Colombia planteó cuatro oportunidades estratégicas para que el próximo gobierno fortalezca la competitividad del sector aéreo colombiano.
En el cambio de gobierno, la asociación de aerolíneas reiteró algunos de los puntos de su agenda política que apunta a incrementar el flujo de pasajeros aéreos, mejorar la infraestructura y las condiciones del desarrollo aeroportuario en el país, así como seguir impulsando la sostenibilidad de la industria aérea a la par que se atraen inversiones.
Se trata, según IATA Colombia, de cuatro oportunidades para potenciar la contribución de la aviación al desarrollo económico del país y seguirla consolidando como un motor de empleo, turismo y competitividad para Colombia. Lo primero, sin duda, es ampliar la base de usuarios del transporte aéreo por vía de la reducción de la carga impositiva que asume el pasajero.
Si bien hoy volar es más accesible que nunca, la alta carga impositiva limita el crecimiento de la demanda y la expansión de rutas. Un simple desglose tarifario en una de las rutas internacionales más transitadas —Bogotá-Miami— evidencia que el 51,3 % del precio del tiquete corresponde a impuestos y tasas. En la ruta nacional más transitada —Bogotá-Medellín— esta proporción es del 28,4 %, con lo cual la propuesta sigue siendo reducir el IVA al 5 % para tiquetes y combustible de aviación.

La segunda oportunidad —que en realidad es un requerimiento para seguir creciendo en condiciones de calidad para todos los usuarios— es garantizar una infraestructura aeronáutica y aeroportuaria eficiente. No son pocos las solicitudes a atender, muchas de carácter técnico —como el fortalecimiento de los sistemas de comunicación, navegación, vigilancia y meteorología— pero otras más administrativas, como completar la planta de controladores de tránsito aéreo aprobada para la Aerocivil.
Se habla, por supuesto, de optimizar la infraestructura existente, culminar obras críticas y ampliar la capacidad de pistas, plataformas, terminales y sistemas de equipaje, pero también de establecer criterios técnicos que permitan anticipar y activar oportunamente nuevas inversiones. Para el aeropuerto El Dorado, en particular, se pide implementar las recomendaciones del estudio de capacidad entregado al Estado colombiano por IATA, así como el monitoreo y seguimiento de slots y priorizar la aviación comercial en horas de alta demanda.
Colombia tiene una oportunidad única para consolidar el transporte aéreo como un motor de competitividad y desarrollo socioeconómico. Un entorno regulatorio más favorable, una infraestructura moderna y el impulso a los combustibles sostenibles de aviación serán fundamentales para lograrlo. Alcanzar este potencial requiere una visión compartida y un trabajo articulado entre el Gobierno y la industria.
Paula Bernal, Country Manager de IATA.
La tercera oportunidad tiene que ver con un marco normativo especializado para el desarrollo aeroportuario. La invitación, en realidad, es a revisar el esquema de contratos de concesión bajo el cual ha crecido la infraestructura aeroportuaria en Colombia. Para IATA, la naturaleza estratégica y especializada de este tipo de infraestructura exige un régimen diferenciado de Asociaciones Público-Privadas de iniciativa privada para los aeropuertos (APP-IP).
Según el análisis de la asociación, esto permitiría la activación de inversiones por demanda mediante gatillos de inversión (investment triggers), de modo que la expansión de capacidad responda al crecimiento real del tráfico y no a cronogramas rígidos. Asimismo, el cumplimiento de estándares de niveles de servicio verificables, alineados con las mejores prácticas internacionales.
Para IATA, las nuevas concesiones aeroportuarias deben ser producto de procesos de estructuración que incorporan variables propias del sector, tales como pronósticos de tráfico robustos elaborados con metodologías reconocidas y escenarios de sensibilidad; y la expansión oportuna de la capacidad aeroportuaria, anticipándose a la saturación en lugar de reaccionar a ella.
Finalmente, una cuarta oportunidad tiene que ver con el plan de descarbonización de la industria aérea, liderado por IATA, que tiene en la producción de combustible sostenible de aviación (SAF) su principal estrategia. “Colombia tiene hoy una oportunidad estratégica. Además de contribuir a la descarbonización del transporte aéreo, impulsar el desarrollo de esta industria permitiría atraer inversión, generar empleo de calidad y desarrollar nuevas cadenas de valor, aprovechando los recursos y capacidades del país”, señala el comunicado del gremio de aerolíneas.




