Las lluvias del invierno activaron semillas y bulbos que permanecen latentes bajo uno de los territorios más áridos del planeta. La floración ya es visible en sectores de Copiapó, Caldera y Totoral, pero la mayor diversidad se espera entre fines de septiembre y mediados de octubre.
El norte de Chile comenzó a cambiar de color. Junto con el inicio oficial de la primavera austral, el Desierto Florido 2026 ya muestra sus primeras extensiones de flores en distintos puntos de la vasta región de Atacama, y las proyecciones anticipan una temporada particularmente extensa.
Las lluvias registradas durante julio y agosto activaron el banco natural de semillas y bulbos que permanece durante años bajo la superficie, a la espera de una combinación adecuada de humedad y temperatura.
La Corporación Nacional Forestal (Conaf) estima que el fenómeno podría alcanzar hasta 15.000 kilómetros cuadrados, una superficie comparable con la de la Región Metropolitana de Santiago. Además, la activación del germoplasma fue detectada en todo el territorio considerado para el monitoreo.
La principal diferencia respecto de 2025 es territorial: entonces la floración se concentró especialmente en Huasco, mientras que este año podría extenderse por las tres provincias de Atacama (Chañaral, Copiapó y Huasco).
Las primeras flores ya aparecieron

En este momento, el desarrollo no es uniforme. En torno a Copiapó y el Parque Nacional Desierto Florido ya se observan campos extensos, mientras que desde Totoral hacia el norte el proceso está más adelantado que en los sectores de Huasco y el Parque Nacional Llanos de Challe, donde el máximo todavía está por llegar.
En las cercanías de Caldera y del aeropuerto predomina por ahora el suspiro blanco, mientras que en el Parque Nacional Desierto Florido pueden verse especies como güille o cebollín, añañucas amarillas y Diego de la Noche.
Conaf explica que el fenómeno puede involucrar más de 200 especies de plantas anuales y geófitas. Muchas sobreviven durante largos períodos en estado de latencia bajo el suelo, en forma de semillas, bulbos, rizomas o tubérculos, y emergen cuando las precipitaciones superan determinados umbrales. Entre las especies características se encuentran la pata de guanaco, la añañuca amarilla, distintos suspiros y el terciopelo.
El calendario, sin embargo, cambia según el sector. Para Copiapó y el Parque Nacional Desierto Florido, fines de septiembre aparece como uno de los momentos más favorables. En Llanos de Challe y Huasco, la mayor expresión podría llegar durante la segunda semana de octubre.
La pata de guanaco, una de las especies más buscadas por visitantes y fotógrafos, todavía está desarrollándose y se espera que forme sus característicos paños rosados durante octubre. Sernatur proyecta la mayor densidad y diversidad entre fines de septiembre y mediados de ese mes, aunque bajo condiciones favorables podrían persistir floraciones incluso hacia noviembre o diciembre en algunos sectores.
Cuatro rutas habilitadas
La temporada coincide con trabajos de recuperación vial posteriores a las lluvias, por lo que las autoridades recomiendan revisar las condiciones antes de emprender el viaje. El Ministerio de Obras Públicas informó cuatro circuitos actualmente habilitados para acceder a zonas de floración en Copiapó y Huasco.
Desde la Ruta 5 es posible ingresar por la C-382 hacia el Parque Nacional Desierto Florido, conectando posteriormente con Barranquilla y la ruta costera C-10. Otra alternativa utiliza la C-390 hacia Bahía Salada. Más al sur, la C-440 conduce al Parque Nacional Llanos de Challe y Carrizal Bajo, mientras que el acceso hacia Caleta Los Bronces, en Freirina, se realiza por las rutas C-46 y C-480.
El Parque Nacional Desierto Florido, creado en 2023 y ubicado unos 30 kilómetros al sur de Copiapó, protege 57.107 hectáreas especialmente vinculadas a este ecosistema. Actualmente abre de martes a domingo, entre las 9:00 y las 18:00.
La magnitud prevista para 2026 también vuelve más importante el cuidado del paisaje. Conaf insiste en circular únicamente por caminos y senderos establecidos, no ingresar con vehículos a los campos de flores, no cortar plantas ni recolectar semillas, evitar mascotas en los sectores de floración y retirar todos los residuos. Bajo la superficie aparentemente vacía permanece el banco biológico que hará posibles las próximas temporadas: el Desierto Florido depende tanto de las lluvias como de que ese suelo sobreviva intacto.




