Luego de 100 crisis significativas experimentadas durante cuatro décadas en destinos de todo el mundo, el turismo siempre se ha recuperado con fuerza. La variable a tener en cuentan es la rapidez con que lo hace.
Esa es la principal conclusión del estudio “Acelerando la recuperación del turismo: evidencia global de cuatro décadas de crisis”, presentado por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC por sus siglas en inglés). Y la presentación no fue en manera alguna convencional ni mucho menos un lanzamiento ordinario: se realizó ante más de 300 líderes de los sectores público y privado —ministros, exjefes de Estado y directores ejecutivos de todo el ecosistema global de viajes y turismo— reunidos en un acto simbólico que pasará a la historia: un crucero por el Canal de Suez, en Egipto.
Con la región del Medio Oriente en el ojo del huracán a raíz de los conflictos en curso relacionados con Irán y Palestina, el llamado “Crucero de liderazgo” del WTTC por el Canal de Suez —emblemático símbolo del comercio global— constituye un mensaje claro y sólido de la industria turística global: no solo estamos aquí en una actividad turística, también tenemos los datos para demostrar que el turismo siempre se recupera. La conectividad y la cooperación globales son fundamentales para la recuperación.
Presentado a bordo del barco Crystal Serenity, el informe, elaborado en colaboración con Chemonics International y la Escuela de Negocios de la Universidad George Washington, se basa en cuatro décadas de datos globales que confirman la resiliencia estructural del sector. Un dato es fundamental: luego de 100 crisis significativas acaecidas a lo largo y ancho del planeta, ningún destino ha sufrido un colapso a largo plazo una vez finalizado el episodio, especialmente si los momentos posteriores han estado acompañados de liderazgo gubernamental. La recuperación no solo es constante, sino que en la mayoría de los casos conduce a un mayor crecimiento, apunta el informe.
Así las cosas, con la evidencia en mano, la investigación confirma que la recuperación no es cuestión de si ocurrirá, sino de la rapidez con que se producirá. El informe plantea que la velocidad y la solidez de la recuperación dependen de la calidad de las respuestas políticas, en particular, de tres elementos fundamentales: la coordinación entre los gobiernos y el sector privado; la comunicación clara; y la inversión sostenida durante la crisis.

Se trata de construir un marco turístico resiliente que permita acelerar la recuperación. Este marco está sostenido por cuatro pilares —o cuatro campos de acción— sobre los que deben aplicarse las distintas políticas y estrategias: la restauración de la confianza de los viajeros; la continuidad de las empresas; un despliegue institucional decisivo; y la adaptación estructural a largo plazo.
Dentro de este marco, la evidencia identifica cinco principios que los responsables políticos e inversores deben tener en cuenta no solo para garantizar una recuperación más rápida sino un crecimiento sostenible a largo plazo: invertir de forma contracíclica en el punto más bajo de la crisis; proteger a las pymes como columna vertebral del sector; mantener la conectividad aérea como un activo estratégico; evitar reacciones exageradas en los mensajes y las políticas; y aprovechar la disrupción para avanzar mediante la transformación y la diversificación.
“En todas las grandes crisis turísticas en las que he brindado apoyo a gobiernos y líderes del sector, desde la inestabilidad geopolítica hasta el terrorismo y las pandemias, la recuperación nunca fue fortuita. Los destinos que salieron fortalecidos fueron aquellos que combinaron un liderazgo decisivo, coordinación público-privada y un apoyo constante a las pequeñas empresas y comunidades que constituyen la columna vertebral de la economía turística”, afirmó Ibrahim Osta, director Sénior de Crecimiento Económico y Líder Global de Turismo de Chemonics International.




