Tras el boom pospandemia, el ritmo de crecimiento del turismo en el Caribe se desaceleró: entre abril de 2025 y marzo de 2026, la demanda internacional creció apenas un 1%, frente al 21 % de incremento registrado en 2023. Un nuevo informe de Amadeus y la Caribbean Hotel and Tourism Association traza el panorama actual y propone diferentes caminos para sostener el dinamismo de la región.
El Caribe ya procesó el golpe de la pandemia. El turismo volvió, los hoteles se llenaron y las cifras batieron récords. Ahora viene la parte más retadora: sostener ese crecimiento. Entre abril de 2025 y marzo de 2026, la demanda turística internacional hacia la región aumentó apenas un 1 %, una cifra que contrasta con el 21 % de 2023 y el 8 % de 2024 y que marca el inicio de una fase de estabilización. Ante esta nueva etapa, el reto no es atraer a más turistas, más bien es atraer a los correctos. Para eso, dice el informe, los datos, el marketing y la segmentación se vuelven herramientas indispensables.
Datos, segmentación y el potencial de Latinoamérica
Para el turismo del Caribe, los mercados latinoamericanos se presentan como una oportunidad importante para fortalecerse y diversificarse. Su demanda hacia el Caribe ha crecido de forma consistente año tras año, contrario a los mercados tradicionales a larga distancia que, según el documento, tienen indicios de desaceleración. Esto envía una señal clara: priorizar Latinoamérica puede ayudar a mitigar la exposición a esa desaceleración.
Casi siete de cada diez turistas que llegan al Caribe vienen de Norteamérica, lo que representa un 69 %. Europa aporta otro 14 %. Latinoamérica, con el 10 %, no es la más grande en términos de volumen y, sin embargo, es la que más crece.
Colombia, por ejemplo, es el país latinoamericano que más turistas envía al Caribe, con una cuota del 2,9 % del total de llegadas internacionales y un crecimiento del 27 % en el último año. Además, los colombianos también son de los que más viajan en temporada baja, justo cuando la región más necesita visitantes.

Argentina y México son los que más crecen, aunque en volumen total todavía están por debajo de Colombia. La diferencia está en el ritmo de crecimiento, pues mientras Colombia creció un 27 % en el último año, Argentina lo hizo un 45 % y México un 44 %. En otras palabras, Colombia ya tenía una base más grande de viajeros hacia el Caribe y por eso su crecimiento porcentual es menor. Argentina y México parten de menos viajeros, pero su aumento interanual es más acelerado. Brasil y Perú también se suman a esa tendencia, con crecimientos del 39 % y 35 %.
Y el fenómeno no se limita al turismo tradicional. Los viajes premium desde Sudamérica al Caribe crecieron un 117 % interanual. En este caso, Perú lidera este segmento con un aumento del 192 %, seguido de Argentina con un 164 %. El viajero latinoamericano de alto poder adquisitivo también está descubriendo el Caribe.
Destinos emergentes que sorprenden
República Dominicana se posicionó como el destino con más visitas del Caribe al acaparar el 32,8 % de las llegadas totales y un crecimiento de un 8 % en 2025. No obstante, son los destinos más pequeños los que empiezan a robarse el protagonismo. Dominica lidera el ranking de mayores crecimientos interanuales (abril 2025 a marzo 2026 vs el mismo periodo del año anterior), con un aumento en sus visitantes del 22 %, seguida de Guyana con 19 % y Sint Maarten con 18 %. Por supuesto, es importante aclarar que, cuando se parte de una base pequeña, hay más margen para crecer.

Además de eso, en el Caribe los destinos con mayores crecimientos se acoplan también a las tendencias en auge de turismo de aventura y de naturaleza —en línea con modelos turísticos de baja densidad y alto valor—, y están respaldados por una mejor conectividad aérea.
Por otro lado, el crecimiento no solo se mide en cuántos turistas llegan a un destino. El informe también analiza qué tipo de viajero llega. En el Caribe, no todos los destinos atraen al mismo turista. Anguila, San Bartolomé y Bermudas, por ejemplo, buscan viajeros dispuestos a gastar más. En esos destinos, el porcentaje de turistas que viajan en primera clase es tres veces mayor que el promedio del resto del Caribe. En el otro extremo, destinos como Islas Caimán, Curazao e Islas Vírgenes apuestan por las familias, con una oferta orientada a grupos de varios integrantes que buscan comodidad y actividades para todos.
Conectividad y estacionalidad: los otros retos

En el informe, la conectividad aparece como un factor fundamental en dos sentidos: los destinos con más vuelos directos reciben más turistas (Aruba y Puerto Rico tienen el 91 % de llegadas directas). Trinidad y Tobago e Islas Caimán, en cambio, dependen en gran medida de las escalas, lo que puede influir en su capacidad de crecimiento y de atraer turistas.
Por otro lado, para los viajeros latinoamericanos, Bogotá ya es el segundo punto de conexión más importante hacia el Caribe, después de Ciudad de Panamá. Mejorar esa conectividad y reducir las dificultades en los transbordos, señala el informe, es clave para seguir impulsando la demanda de turismo desde la región.
Pero la conectividad no es el único reto. La estacionalidad también es uno de los problemas estructurales del turismo caribeño, pues los picos de temporada alta crecen y crecen, mientras la temporada baja permanece estática. Curazao y Aruba son los ejemplos más claros de que se puede hacer algo al respecto: ambos han logrado distribuir la demanda de forma más equilibrada a lo largo del año, en gran parte gracias a la diversificación de sus mercados de origen, especialmente desde Sudamérica. El informe destaca que las posibles soluciones a la alta estacionalidad tienen que ver con posicionar productos fuera de temporada (cultura, bienestar, eventos) y dirigirse a mercados de viaje contra-estacionales, como Sudamérica, precisamente.
El ejemplo de Carifesta XV 2025, en Barbados

El informe destaca los eventos como una herramienta muy importante para atraer turistas. Se trata de crear razones para viajar cuando normalmente no se viajaría. El caso más concreto es CARIFESTA XV, el festival de artes más importante del Caribe, que se celebró en Barbados en agosto de 2025. Durante el período del festival, las llegadas a la isla crecieron un 23 % frente al año anterior. Además de llegar más visitantes, estos se quedaron más tiempo. Y algo que el informe destaca: el turismo dentro del propio Caribe aumentó, con viajeros de islas vecinas que se movilizaron específicamente para asistir al evento. Esto quiere decir que un festival puede hacer lo que hace una campaña de marketing y que además puede ampliar la visión de los destinos del Caribe.
Lo que demuestra Carifesta XV y, en general, la resiliencia de la región, es que el Caribe y su turismo tienen más herramientas de las que se identifican a simple vista. Latinoamérica sigue creciendo, los destinos pequeños están volviéndose relevantes para el turismo, el turista de lujo sudamericano está llegando y los eventos pueden dinamizar el sector cuando todo lo demás se estanca. La desaceleración, entonces, más que ser una crisis es una señal de que el modelo necesita evolucionar y encontrar nuevos caminos. Y los datos, dice el informe, ya están disponibles para quien quiera usarlos.




